La iniciativa ha sido fundamentada en los siguientes conceptos:
Tal como expresa el autor en la Introducción de su libro, “es un hombre común, sin títulos académicos que le permitan solucionar muchos de los problemas urbanísticos, propios del lugar en que vive hace más de medio siglo. Su profesión de abogado, quizá le ayude a abordar algún tema de Derecho Municipal y Administrativo, pero sin la profundidad necesaria como para convertirlo en especialista; su ejercicio de una concejalía pertenece a un pasado remoto, su afición por la historia y de desempeño en el periodismo gráfico y oral, no se apoya en el resultado de estudios sistémicos, sino por la simple vocación que lo proveyó de una idea general respecto de las cosas que importan en el interés público.
“La primera conclusión a la que el autor arribó después de pasado el período más áspero del disenso, y de recorrer una y otra vez la ciudad, ahora con mirada de forastero, fue que Goya, a diferencia de otras poblaciones de Latinoamérica, no posee algo que pudiera llamarse con propiedad “Casco Histórico”.
“Y la segunda, fue que un grupo de goyanos- aunque fueran más de mil- no puede imponer al resto la incorporación de analogías formales para llegar a una congruencia estilística excluyente de cualquier otra opción. Nadie, sin escuchar al otro, por más pergaminos que pueda exhibir su currículum en alguna disciplina, debe sentirse legitimado para dictar sus preferencias, siempre subjetivas”.
Es un prolífico escritor que ha entregado a Goya obras tales como “Las Tardes”, “Ensayo sobre la Historia de la Música en Goya”, “Crónica de la Historia del Contrabando en Goya”, “En busca del habla perdida por el correntino I y II”; “Historias irresueltas en la Historia de Goya“ (junto con la Profesora María Margarita Fogantini), entre otras.
Hoy nos entrega una nueva obra, contribuyendo una vez más a testificar desde la mirada de un turista más (según su propia expresión), la experiencia goyana en materia de Patrimonio Arquitectónico, desde una nueva dimensión: el valor de su diversidad.
Diversidad patrimonial que se reclama sea reconocida hoy en todas las sociedades modernas, como fundamento de la vida democrática y como propósito de unir a los diversos pueblos a través del diálogo y el entendimiento, en vez de separarlos.






